Ayrton Senna, un genio que trascendió a su época

Se cumple un nuevo aniversario del fallecimiento de Ayrton Senna Da Silva. Sucedió el 1 de mayo de 1994 en la curva de Tamburello en el circuito de Imola durante la realización del Gran Premio de San Marino.

Ese maldito fin de semana en Imola se cobró las vidas de Ayrton Senna Da Silva y de Roland Ratzenberger. Y a punto estuvo de llevarse a Rubens Barrichello el día viernes. A partir de allí comenzaron a cambiar muchas cosas en la Fórmula 1, sobre todo en términos de seguridad. Desde ese nefasto fin de semana de 1994 sólo debemos lamentar la absurda muerte de Jules Bianchi en el 2015 tras un polémico accidente sufrido en Japón 2014.

¿Qué puedo decir yo que no se haya dicho ya sobre Ayrton? Absolutamente todas las opiniones sobre él son casi unánimes: quienes seguimos a la Fórmula 1 desde hace varias décadas atrás lo ubicamos en el top five de la historia de la categoría. El lugar en el que cada uno de ustedes quiera ubicarlo ya es cuestión de gustos personales. Y no está mal eso.

Con Alain Prost mantuvieron la rivalidad más encarnizada que la Fórmula 1 haya tenido jamás.

Una rivalidad nunca vista

Su única meta era correr lo más fuerte posible y ganar. Y no importaban los obstáculos. De esta forma dirimió dos campeonatos del mundo con su archirrival, el francés Alain Prost. Terminaron a los autazos en Suzuka en 1989 y 1990. Y fue empate ya que con este proceder (bastante cuestionable en esta época edulcorada que vivimos pero no en su momento) consiguieron un título cada uno. Hoy en día ambos serían fuertemente sancionados.

Pero los momentos que nos regalaron son inolvidables. El uno sacó lo mejor del otro. Se potenciaron a niveles casi ridículos. La otra gran rivalidad que me tocó ver fue Lauda-Hunt pero no tuvo ni el brillo ni la duración de esta.

Muchas veces Ayrton era más rápido que su auto. Y bajo el agua simplemente fue un piloto fantástico. Sus actuaciones en Mónaco 84 a bordo de su modesto Toleman y en Donnington 93 están entre las mejores actuaciones de la historia con lluvia. Sí, un 1 de mayo de 1994 nos dejaba Ayrton Senna y la Fórmula 1 romántica quedaba sepultada por la realidad en Imola. Gracias por tanto Ayrton, perdón por tan poco.

A bordo de su mítico McLaren MP4/4 de 1988 con el cual conseguiría su primer título.

Fotos: gentileza McLaren y Prensa Fórmula 1.

Gonzalo Ferrer

Periodista deportivo. En los 90 hablaba de rugby en la radio y ahora escribo sobre Fórmula 1. Rock, mucho rock.

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