Danke Niki

Se cumplen dos años del fallecimiento de Andreas Nikolaus Lauda. Tres veces campeón del mundo y además sobrevivió a un terrible accidente en Nürburgring que lo marcó por el resto de su vida. Un ejemplo de resiliencia y voluntad.

Los homenajes siempre hay que hacerlos en vida pero este blogcito no existía al momento de la muerte de Niki Lauda. Así que ahora me voy a tomar el tiempo necesario para honrar y recordar al gran piloto austríaco en primera persona y como, sin darme cuenta, marcó mi infancia. Porque Niki no solamente fue un piloto extraordinario sino que también fue un ejemplo de vida para mucha gente.

The Computer fue el primer gran piloto del que tuve conciencia en mi niñez cuando descubrí la Fórmula 1 entre 1972 y 1975. No lo fueron ni Sir Jackie Stewart ni Emerson Fittipaldi ya que era muy chico. Tampoco Carlos Alberto Reutemann que estaba en otro nivel en mi consideración por el sólo hecho de ser un piloto argentino y bastante exitoso por cierto. Fue Niki Lauda a bordo de su Ferrari 312 T de 1975 con la cual consiguió su primer título mundial.

A bordo del McLaren MP4/2 de 1984 con el cual ganó el título de ese año.

Un sobreviviente

Domingo 1 de agosto de 1976. Día del Niño en la Argentina. Reunión con una banda hermosa de tíos jóvenes veinteañeros hasta que vemos (no recuerdo si era en directo, en diferido o en un noticiero. Sepan disculpar, tenía nueve años) unas imágenes de un accidente en un circuito al cual conocía de nombre pero que este era impronunciable para un niño.

Un choque contra un guardrail, el auto que vuelve a la pista y es chocado por otro competidor que lo manda hacia el otro guardrail. En el medio hay pedazos de autos y fuego, mucho fuego sobre la Ferrari 312 T2 de Niki Lauda.

De repente aparecen otros pilotos que arriesgan su pellejo para salvarle la vida. Ellos son Arturo Merzario, Guy Edwards, Brett Lunger y Harald Ertl. Pasa más de un minuto hasta que pueden desabrocharle el cinturón y sacarlo del auto en llamas. Se debatió entre la vida y la muerte durante unas cuantas jornadas y llegó a recibir la extremaunción.

Quemaduras de primer y tercer grado en la cabeza, manos y rostro más la inhalación de los gases de combustión le auguraban poquísimas posibilidades de sobrevivir al austríaco. Sólo cuarenta días después regresaba a las pistas en Monza. Perdió el campeonato de ese año por un punto de diferencia con James Hunt pero tuvo revancha con el título de 1977 y más tarde con el conseguido en 1984 por medio punto de diferencia sobre Alain Prost.

Niki a bordo de la Ferrari 312 T2 en Nürburgring 76. Ese día marcaría su vida para siempre.

Un ejemplo de resiliencia

Esa es la palabra clave de esta historia, como convertir en un hecho positivo un hecho adverso. Lucha, tenacidad no rendirse jamás aunque esté lleno de dudas. Todo eso nos enseñó Niki. Sobre los mitos sobre su forma de ser no pienso emitir opinión. Yo sólo veo a un hombre que supo superar las adversidades de la vida y que además de ello fue un piloto extraordinario. Danke Niki!

También fue dueño de una parte de la escudería Mercedes hasta su fallecimiento el 20 de mayo de 2019.

Fotos: gentileza McLaren, Mercedes AMG F1 y Scuderia Ferrari.

Gonzalo Ferrer

Periodista deportivo. En los 90 hablaba de rugby en la radio y ahora escribo sobre Fórmula 1. Rock, mucho rock.

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